El marinero Gastón López Barrios rompió el silencio y expuso lo que definió como los manejos oscuros de los delegados del SOMU en Puerto Deseado, Rodrigo Rogel y Marcelo Flores. Su relato no deja margen para dudas: asegura que fue bloqueado, abandonado y empujado a una situación límite que casi le cuesta la vida.
Según contó, mientras esperaba en la terminal de Retiro una conexión para regresar a Colón, decidió hacer público el calvario que vivió cuando intentó conseguir un embarque en Puerto Deseado. “Me bloquearon por todos lados y me negaron todo tipo de asistencia. Me dejaron solo. En medio del frío patagónico empecé a sentirme mal y terminé en el hospital con principio de hipotermia. El médico me dijo que así me podía morir”, relató.
Frente a ese cuadro, el hospital pidió ayuda al municipio, que terminó haciéndose cargo de los pasajes para que pudiera volver a su ciudad. “No valía la pena seguir ahí. Esta gente que está en el sindicato no tiene empatía por el sufrimiento ajeno”, disparó López Barrios, quien además confirmó que los delegados ya fueron denunciados penalmente.
Como era de esperar, Rogel y Flores salieron rápido a los medios locales para despegarse del escándalo y atacar a este portal por contar lo que pasa con los marineros desocupados. Incluso intentaron anotarse un poroto diciendo que el SOMU había pagado los pasajes. Sin embargo, la versión se cayó rápido: fue el municipio el que terminó comprando los tickets. “No podíamos dejar sin asistencia a una persona”, admitió un funcionario, cerrando cualquier discusión.
Aprietes, plata y discriminación: las otras denuncias
Lejos de ser un caso aislado, otros marineros desocupados pintan un panorama todavía más turbio. Según denunciaron, Rogel y Flores no embarcan a marineros correntinos porque, directamente, “dicen que les sacamos el trabajo a los locales”.
“Vivimos amenazados, pero esta gente no está preparada para estar al frente de una delegación. Son muy burros, con perdón de esos animales”, dijo a Mar&Pesca un trabajador marítimo. Y fue más allá: aseguró que hay marineros que desde antes de fin de año están pateando muelle, pero como no se humillan ante el SOMU, no consiguen embarcar.
“Esta gente nos pide plata para los embarques y, como no les damos, no quiere embarcarnos. Buscan cualquier excusa. Dicen que primero está la familia, que los Rogel son muchos y que antes de subir a un barco hay que darle prioridad a su familia”, cerró.