El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las principales cámaras empresarias del sector pesquero firmaron un acuerdo que modifica el sistema salarial de la flota langostinera tangonera, al establecer un esquema de ingresos directamente vinculado al comportamiento del mercado internacional.
El entendimiento introduce un modelo de remuneración por producción en el que el salario dependerá del tonelaje de langostino descargado, del precio de exportación y del tipo de cambio vigente al momento de la descarga.
El cálculo se realiza sobre el volumen neto capturado, al que se le aplica un valor de referencia por tonelada definido en tablas incluidas en el acuerdo. Ese resultado se ajusta luego por el 90% de la cotización oficial del dólar, lo que incorpora una actualización automática en función de la evolución cambiaria.
Uno de los ejes centrales del nuevo esquema es la incorporación de planillas de valores que reflejan distintos escenarios del mercado internacional. El acuerdo establece tres rangos de precios de exportación —hasta 6.000 dólares por tonelada, entre 6.000 y 8.000, y entre 8.000 y 8.500— con valores crecientes por tonelada según la cotización del langostino.
Dentro de cada escala, los montos varían además según el tipo de producto (langostino entero, colas o producto de menor calidad) y el calibre, lo que introduce una relación directa entre calidad, precio y nivel de ingresos.
El sistema también contempla la distribución interna del ingreso mediante porcentajes por categoría laboral dentro del buque. De esta forma, cada tripulante percibe una proporción del valor base según su función, en una estructura escalonada definida en el Anexo II del acuerdo.
Otro punto relevante es que los valores de referencia se actualizarán mensualmente en función del promedio de exportaciones de los últimos tres meses. Este mecanismo busca que los salarios acompañen las variaciones del mercado sin necesidad de nuevas negociaciones.
El acuerdo se da en un contexto de volatilidad en los precios internacionales del langostino y cambios en la dinámica de la actividad, factores que en los últimos años derivaron en conflictos entre empresas y trabajadores.
Con este esquema, las partes buscan alinear los ingresos con la rentabilidad del sector, reducir la conflictividad y dar mayor previsibilidad a una de las principales actividades exportadoras de la pesca argentina.
La medida será de aplicación para los buques congeladores tangoneros que operan bajo pabellón nacional y se mantendrá vigente hasta la negociación de un nuevo convenio colectivo.