Las repercusiones de la charla técnica sobre el langostino en el Golfo San Jorge, realizada días atrás en Puerto Deseado por especialistas del INIDEP, continúan generando debate dentro del sector pesquero. Uno de los que se expresó con mayor firmeza fue el observador de pesca Isaías Oyarzo, quien defendió la vigencia de la veda y cuestionó duramente a quienes reclaman la apertura de la pesquería en esa zona.
Oyarzo consideró que durante el encuentro quedaron expuestos planteos que, a su entender, desconocen la realidad biológica del recurso y los fundamentos científicos que sostienen el cierre del Golfo.
“Hubo un momento en que me pareció una falta de respeto hacia los técnicos del INIDEP. Me levanté porque realmente no podía creer el nivel de ignorancia de algunas personas que nunca subieron a un barco y pretendían mezclar la política con la realidad de la pesca”, sostuvo.
Según relató, la insistencia de algunos asistentes en reclamar la apertura del Golfo lo llevó a responder con una frase que rápidamente generó repercusiones entre los presentes.
“Les dije: salgamos ya, abramos ya el Golfo San Jorge y veamos qué pasa mañana. ¿Y el año que viene dónde van a ir a pescar? Por algo está cerrado, por algo se estableció la veda”, afirmó.
Para el observador, las restricciones vigentes no son una decisión caprichosa ni política, sino el resultado de años de investigaciones científicas destinadas a preservar uno de los recursos más importantes para la actividad pesquera patagónica.
“No lo está haciendo cualquiera, lo hacen científicos. Tenemos que agrandar las orejas y escuchar. Podemos discutir muchas cosas, pero no podemos poner en riesgo el recurso”, remarcó.
Buscar alternativas sin comprometer el langostino
Oyarzo reconoció que existe una necesidad de incrementar la actividad en los puertos santacruceños y generar más movimiento económico, aunque consideró que la solución no pasa por habilitar áreas que hoy permanecen vedadas.
“Si quieren que vengan más barcos, habrá que buscar estrategias distintas. Beneficios portuarios, reducción de costos de combustible o incentivos para operar en la provincia. Ese trabajo lo tienen que hacer las autoridades, pero no meterse con el langostino”, expresó.
En ese sentido recordó experiencias de décadas anteriores en las que la presión sobre el recurso terminó afectando seriamente los rendimientos de pesca.
“Ya pasó en los años 96 y 98. Hacíamos mareas de 40 días para traer apenas diez toneladas. No podemos volver a cometer los mismos errores”, advirtió.
“Hay que cuidar el recurso”
Finalmente, el observador insistió en la necesidad de mantener una administración precautoria y reforzar los mecanismos de control para garantizar la sustentabilidad de la pesquería.
“Hay que cuidar el langostino como se cuida una gallina que pone huevos. Si queremos seguir teniendo producción y trabajo en el futuro, hay que protegerlo”, señaló.
Además, sostuvo que la presencia de observadores e inspectores resulta clave para asegurar el cumplimiento de las normas y el monitoreo permanente de la actividad.
“Los barcos no tendrían que salir sin observadores o inspectores. La presencia de esos profesionales es fundamental para cuidar el recurso y garantizar que se cumplan las reglas”, dijo para cerrar.