NOTICIAS | 25 SEP 2026

Los astilleros cuestionan una renovación pesquera sin barcos nacionales

La industria naval objetó que los proyectos para incorporar 18 poteros no incluyan unidades de construcción argentina. El planteo expone otra dimensión de la actividad portuaria, el trabajo que generan la fabricación, reparación y mantenimiento de los buques.




La incorporación de barcos a la flota pesquera argentina abrió un nuevo frente de cuestionamientos desde la industria naval. Los astilleros advierten que la renovación también puede dejar afuera al entramado de talleres, proveedores y trabajadores que participa de la construcción de cada embarcación, si los proyectos se resuelven con unidades provenientes del exterior.

El planteo fue expuesto durante la Feria Internacional de Puertos, realizada en Mar del Plata, por Florencia Garrido, presidenta de la Cámara de la Industria Naval de esa ciudad y vicepresidenta de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA). El punto más concreto del reclamo fue el proceso de incorporación de 18 buques poteros destinados a la pesca de calamar.

Según la información difundida por las entidades, siete de esas unidades serán importadas usadas y otras once serán de construcción china. El sector cuestionó que los astilleros argentinos hayan contado con apenas 20 días para presentar ofertas y lamentó que entre los proyectos no se incluyeran barcos de fabricación nacional.

El reclamo pone sobre la mesa una discusión que atraviesa a los puertos pesqueros. Además de las capturas y las descargas, la actividad genera demanda de reparaciones, mantenimiento, ingeniería e insumos. La construcción de nuevas unidades amplía ese movimiento y permite sostener oficios y capacidades industriales que necesitan continuidad.

De acuerdo con los datos presentados durante el encuentro, la Argentina cuenta con 350 talleres y astilleros distribuidos a lo largo de su litoral marítimo y fluvial. La industria naval privada genera más de 5.000 empleos directos, una cifra que, según el sector, se duplica al incorporar a los establecimientos públicos. Las entidades estiman, además, tres puestos indirectos por cada empleo directo.

También señalaron que las embarcaciones construidas en el país alcanzan, en promedio, un 70% de contenido industrial nacional. Ese porcentaje permite dimensionar cuánto de la inversión puede distribuirse entre proveedores locales cuando un armador encarga un barco en un astillero argentino.

La exposición incluyó un balance de la renovación pesquera. Según Garrido, durante los últimos siete años se construyeron 37 buques pesqueros en astilleros nacionales dentro del marco de renovación mencionado en la presentación. Sin embargo, advirtió que ese proceso se encuentra detenido por la falta de rentabilidad de los armadores, la ausencia de financiamiento de largo plazo y la incertidumbre sobre la administración de las cuotas de pesca.

El diagnóstico vincula así las dificultades de las empresas pesqueras con la falta de nuevos encargos para la industria naval. Sin rentabilidad ni crédito, la decisión de construir se posterga y esa demora alcanza a los talleres y proveedores que dependen de las inversiones de la flota.

Las entidades también expresaro