Los delegados del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) en Puerto Deseado volvieron a quedar en el centro de la polémica tras una serie de denuncias por malos tratos y discriminación contra trabajadores marítimos que no contarían con su simpatía. Este jueves, una de esas acusaciones se formalizó ante la Delegación de Trabajo local.
La denuncia fue presentada por el marinero Gastón López Barrios, quien se presentó en la oficina laboral para dejar constancia de la violencia verbal que —según manifestó— sufrió por parte de los delegados Rodrigo Rogel y Marcelo Flores.
En diálogo con Mar & Pesca, López Barrios aseguró que fue víctima de insultos y descalificaciones personales. “Me trataron de muerto de hambre y de kilombero. Me dijeron que era un ‘aparecido del norte’ que venía a quitarle el trabajo a la gente del pueblo”, relató.
Tras el episodio, el marinero permaneció durante varias horas a la intemperie frente a la sede sindical como medida de protesta. Según explicó, decidió manifestarse luego de advertir que se embarcaba a personas que se identificaban como amigas de los delegados. “Estoy sin vivienda, muerto de frío, y quieren que me vaya de Deseado. Ahora me ofrecieron un pasaje para volverme a mi casa, pero yo tengo una familia que alimentar. No vine de turista: vine a buscar trabajo”, expresó.
El caso de López Barrios no sería un hecho aislado. En los últimos días, otros trabajadores marítimos —que solicitaron preservar su identidad— aseguraron que los delegados seleccionan de manera discrecional a las personas que acceden a los embarques como relevos y que existirían prácticas discriminatorias, incluso con un fuerte sesgo machista.
“Además de pedir plata para embarcar, discriminan a las mujeres y no les dan oportunidades. A mí me pidieron dinero. Yo ya tenía todo acordado con una empresa, pero el armador me dijo que no podía subirme porque los delegados lo amenazaron con inspecciones y con hacerle parar los barcos”, confió a Mar&Pesca uno de los trabajadores que pidió anonimato.
Las denuncias describen un escenario de fuerte tensión y temor entre los marineros de relevo que buscan embarque. “Vinimos con lo puesto, y tenemos miedo de hablar porque lo peor es volver con las manos vacías, muchos nos endeudamos para pagar el pasaje y la pensión”, confió para cerrar otro marinero
