La temporada de centolla en las áreas Sur y Central se mantuvo con señales alentadoras. Según explicó Bakulin, los trabajos de prospección realizados antes del inicio de la zafra y el trabajo conjunto con el INIDEP permiten confirmar un escenario más favorable para la pesquería, especialmente en el área sur, donde los barcos completaron el cupo antes de lo previsto.
“Antes de comenzar la temporada, hicimos prospecciones en la zona central y en la zona sur. Este año, en el sur, el cupo fue mayor que el del año pasado gracias a que se pudo explorar un área nueva ubicada al este de la zona habitual, donde apareció bastante centolla: solo machos de talla comercial y sin presencia de hembras”, señaló en diálogo con Mar&Pesca.
En esa línea, el directivo remarcó que, si bien la empresa mantiene una postura precautoria respecto al recurso, los indicadores siguen siendo positivos: “Todos los años vemos un incremento y seguimos explorando zonas nuevas. Es un sector muy amplio, con mucho potencial, y todavía hay áreas que no conocemos en profundidad”.
En cuanto al desarrollo de la temporada, los buques Tango I y Tango II completaron su cupo incluso antes de lo previsto. Luego, a partir del 1° de enero, comenzó la operatoria en el área central, con los barcos en plena actividad y la materia prima ya comprometida para exportación.
Más procesamiento en tierra y foco en exportaciones
En paralelo al buen desempeño de la flota, Bentónicos lleva procesadas alrededor de 85 toneladas en planta, cumpliendo con una de las condiciones establecidas en la renovación de los permisos de pesca: reprocesar al menos el 10% de lo capturado durante la temporada.
“En los barcos hacemos clusters y en tierra, con sierras que importamos, realizamos los cortes para separar pinzas grandes, pinzas chicas y patas. Desarrollamos un producto especial que se llama Legs & Claws, que va directo al mercado norteamericano en cajas chicas de 20 libras, en lugar de las tradicionales”, explicó. En total, se despacharon seis contenedores con destino a Estados Unidos.
Actualmente, la planta trabaja en dos turnos y emplea a unos 80 operarios. Al mismo tiempo, también se procesa langostino capturado por el barco fresquero en aguas nacionales, destinado principalmente a Europa y Brasil, mientras que la merluza se exporta mayoritariamente al mercado europeo.
Inversiones en planta y el objetivo de llegar a China
A la par de la actividad productiva, la empresa avanza con una ampliación de su planta, especialmente en el área de tratamiento de residuos, en línea con los requerimientos de la autoridad ambiental provincial. “Hicimos un trabajo muy importante: instalamos cinco cámaras decantadoras diferentes para separar líquidos y sólidos. También estamos finalizando una obra de más de 600 metros de tubería para mejorar la toma de agua de mar. En unos dos meses debería estar terminada”, detalló Bakulin.
El proyecto está pensado no solo para la operación actual, sino también para futuras ampliaciones, incluyendo cámaras frigoríficas y viveros para albergar unas 40 toneladas de centolla vivas.
En ese marco, uno de los grandes objetivos de la empresa es la apertura del mercado chino para la centolla, tanto viva como procesada. “Todavía no tenemos la habilitación, pero estamos en los últimos tramos. Es un sueño que casi se está concretando. Ya tenemos todo preparado: si mañana nos dicen que podemos ingresar, salimos directo con esa inversión”, afirmó.
Según explicó, el envío de centolla viva en cantidades importantes a China requiere una infraestructura costosa y compleja, pero, al mismo tiempo, representa una oportunidad estratégica para el crecimiento de la empresa y del sector en su conjunto.
Cuidado del recurso y protección de las zonas sensibles
Por otro lado, Bakulin puso el acento en la necesidad de reforzar el cuidado de la especie, especialmente frente al impacto del arrastre. La centolla es un recurso de crecimiento lento, que puede tardar entre siete y ocho años en alcanzar talla comercial.
“Le pedimos al capitán del fresquero Luca Santino que monitoree: cuando aparece centolla en un lance, se toman las coordenadas, se sacan fotos, se registra si hay hembras y si tienen huevas, y toda esa información se envía al INIDEP. Inmediatamente el barco se aleja de la zona”, explicó.
“Después del arrastre se puede liberar una centolla viva, pero muchas veces queda dañada. Y si se lastima una hembra con miles de huevas listas para desovar, es un daño enorme al recurso”, advirtió.
En ese sentido, consideró que sería posible establecer zonas móviles o incluso vedas permanentes en áreas donde se concentran juveniles y hembras, similares a las que existen para el langostino. “No son áreas grandes y se pueden delimitar con estudios del INIDEP. Sin perjudicar a otras pesquerías, se podría evitar un daño que todos los años se les hace a las hembras de centolla”, sostuvo.
Finalmente, destacó el impacto de la actividad en el movimiento portuario: “La centolla mantuvo el puerto activo. Estuvimos operando con nuestros barcos y generando actividad en un momento difícil”, dijo para cerrar.