La jornada de paro nacional contra la reforma laboral pasó prácticamente inadvertida en Puerto Deseado, donde la actividad pesquera y portuaria se desarrolló con total normalidad. El acatamiento a la medida fue nulo y tanto las plantas pesqueras como el puerto mantuvieron su ritmo habitual de trabajo.
La falta de adhesión respondió a al menos dos factores principales: la escasa representatividad del STIA en la localidad y el temor de los trabajadores a perder su fuente laboral en un contexto complejo para el sector.
En el ámbito portuario también influyó el buen momento que atraviesa la actividad gracias a la zafra del calamar. En ese contexto un trabajador del sector reconoció estar de acuerdo con la medida de fuerza, pero explicó por qué no pudo sumarse: “No puedo hacer paro porque vivo de los barcos. El salario de un estibador depende de que haya barcos; cuando no hay, estamos complicados. Lamentablemente, el trabajador que depende de esta actividad no puede parar”.
La intensa jornada estuvo marcada por la operación de cuatro buques que trabajaron a pleno. Se trata del Espadarte, que ingresó con unas 650 toneladas de calamar, el Argenova XXI que ingresó con 190 t. de merluza negra y el Xin Shi Ji 92 con 830 toneladas de calamar.

