En un contexto marcado por condiciones climáticas adversas, el buque Luca Santino arribó al puerto de Puerto Deseado con 1.350 cajones de captura, luego de operar sobre la merluza en aguas del golfo San Jorge, frente a la costa de Santa Cruz.
El capitán de la embarcación, Miguel Flores, explicó que en esta oportunidad la captura de la materia prima demandó un día y medio de trabajo. Si bien aún restaban alrededor de 100 cajones para completar la carga prevista, la tripulación decidió regresar debido al mal tiempo reinante en la zona, evitando arriesgar la seguridad del buque y de la tripulación.
Flores destacó que, pese a las condiciones meteorológicas, las capturas fueron buenas, con tamaños que se ajustan a los parámetros buscados por los compradores.
El capitán detalló además que el viaje desde la zona de pesca hasta Puerto Deseado demanda unas 13 horas de navegación, aunque ese tiempo puede extenderse dependiendo de las correntadas que suelen generarse en el sector de Cabo Blanco.
En relación con la operatoria portuaria, señaló que, si bien Puerto Deseado resulta un puerto cómodo para trabajar, existe una desventaja importante en los tiempos de descarga. Mientras que en Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia el proceso puede completarse en alrededor de seis horas, en el puerto deseadense la descarga suele extenderse hasta 12 horas.
Según explicó Flores, esta situación genera demoras para la actividad de la flota. “Un barco es una unidad económica en sí misma para la empresa”, señaló, al remarcar que cada hora en puerto implica tiempo operativo perdido para retomar rápidamente las tareas de pesca.
Desde el inicio de la campaña, a fines de enero, el buque ya realizó 10 mareas, manteniendo actividad constante en el Golfo San Jorge.
Marcas de langostino juvenil
En cuanto al estado del recurso, el capitán indicó que no se registra presencia de calamar en el Golfo, aunque durante las operaciones comenzaron a observarse algunas marcas de langostino de talla juvenil.
Actualmente el Lucas Santino opera a unas 25 millas de la costa, en el sector conocido como zona Bravo. Para el capitán, este langostino juvenil podría estar relacionado con procesos de reclutamiento provenientes del área de Mazarredo, ejemplares que con el tiempo crecen y suelen desplazarse hacia el norte.