La reciente puesta en marcha de un buque palangrero de la empresa Argenova fue destacada por científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), quienes subrayaron su relevancia tanto para la investigación como para la sustentabilidad de los recursos marinos.
El doctor en Ciencias Biológicas Federico Luis Gorini, integrante del Programa de Investigación de Pesquerías de Peces Demersales, Australes y Subantárticos, explicó que desde hace 25 años trabaja en el monitoreo de especies clave del ecosistema austral. Entre ellas se destacan la merluza de cola, la merluza negra, la polaca, la salilota (también conocida como bacalao criollo) y la merluza austral.
“El principal objetivo es mantener y monitorear la biomasa de estas especies, además de asesorar al Consejo Federal Pesquero en materia de pesca sustentable”, señaló Gorini. En ese sentido, remarcó que, si bien la merluza de cola presenta una tendencia declinante desde hace varios años, el resto de las especies se mantienen en niveles estables o sostenibles gracias a las medidas de manejo implementadas.
Por su parte, el doctor Germán Lukaszewicz destacó la importancia del regreso del palangre como arte de pesca en el país. “Es una herramienta ampliamente utilizada en el mundo y fundamental para la investigación, especialmente por el tratamiento que se le da al pescado”, indicó. Además, subrayó que este sistema presenta ventajas ambientales significativas, ya que no daña el fondo marino ni afecta la biodiversidad.
Los investigadores también manifestaron expectativas positivas respecto al desempeño del buque, tanto en términos productivos como en su aporte a futuras campañas científicas del INIDEP. “Esperamos que funcione bien y que incluso incentive la incorporación de nuevas embarcaciones con este sistema”, agregó Lukaszewicz.
Desde el rol operativo, el observador de pesca Cristian Piriz explicó que las tareas de laboratorio a bordo son realizadas por los propios observadores, siguiendo protocolos específicos según la temporada y las condiciones de cada marea. Asimismo, destacó las mejoras en habitabilidad y espacios de trabajo dentro del buque, lo que permitirá optimizar las tareas diarias.
Piriz también valoró la colaboración entre el sector científico y la empresa: “El vínculo con las compañías es fundamental, porque nos brindan acceso a los recursos y a las muestras. El trabajo conjunto genera beneficios para la investigación, la industria y la sostenibilidad de las pesquerías”.
En cuanto a la operatoria, las mareas de los palangreros pueden extenderse hasta dos meses, superando ampliamente la autonomía de los buques arrastreros. Los anzuelos, en tanto, se calan a profundidades que van desde los 800 hasta los 2.000 metros, conforme a la normativa vigente.

