Quiero contarles que ayer fui blanco de numerosos ataques por parte de personas que, molestas por una noticia respaldada con estadísticas oficiales, eligieron la descalificación y el insulto en lugar de discutir los datos.
Cuando las cifras son tan contundentes que hacen añicos determinados relatos o pretensiones, siempre resulta más fácil atacar a quien las publica que rebatir la información. No descarto que detrás de esa reacción haya personajes acostumbrados a la adulación permanente, incapaces de aceptar una realidad que no les resulta conveniente y que, en lugar de responder con argumentos, prefieren alentar el agravio.
Quiero dejar algo muy claro.
Este es un portal de noticias y, por respeto a los miles de seguidores que nos acompañan cada día, voy a pedir un favor: si el contenido no le gusta, no entre. Nadie está obligado a leer Mar&Pesca.
Aquí la protagonista es la información, no la salamería ni la complacencia. No escribo para alimentar el ego de nadie ni para quedar bien con dirigentes, empresarios, funcionarios o cualquier personaje que pretenda que el periodismo se ejerza a su medida.
Mar&Pesca está pensado para lectores que valoran los hechos, incluso cuando no coinciden con ellos. Para quienes entienden que una noticia puede gustar o no, pero jamás debe ser reemplazada por propaganda o silencio.
Después de muchos años ejerciendo esta profesión aprendí que los insultos no desacreditan al periodista; desacreditan a quien no tiene argumentos. Por eso voy a seguir haciendo exactamente lo mismo que hice siempre: publicar información respaldada por datos, documentos y fuentes confiables, aunque a algunos les incomode.
Porque los hechos no cambian por más insultos que reciba. Ni las estadísticas tampoco. (Marina Pacheco)