miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº5306

Noticias | 19 ago 2026

Cayó del Argenova XXVI y fue rescatado tras diez minutos en el agua

Ariel “Gallo” Sotelo cayó al mar cuando el buque regresaba a Puerto Deseado con 90 toneladas de langostino. Un compañero advirtió que no había regresado, dio aviso al capitán y comenzó una rápida maniobra de búsqueda. Lo encontraron unos 500 metros atrás, después de permanecer cerca de diez minutos en el agua. Desde el propio barco, la tripulación reconstruyó con Mar&Pesca cómo fue el dramático rescate.


Ariel “Gallo” Sotelo pensó que se moría. Había caído al mar desde el Argenova XXVI y mientras intentaba mantenerse a flote veía cómo el barco se alejaba sin que nadie escuchara sus gritos ni sus silbidos. Del otro lado, a bordo, todavía no sabían que tenían un hombre en el agua.

El hecho ocurrió al mediodía de ayer cuando el Argenova XXVI regresaba a Puerto Deseado con unas 90 toneladas de langostino. La tripulación se encontraba realizando tareas de limpieza y Sotelo había ido a colocar una defensa por babor. Pasaron los minutos y no regresó. Fue entonces cuando uno de sus compañeros advirtió su ausencia y dio aviso al capitán.

Desde el propio buque, mientras continuaban navegando rumbo a Puerto Deseado, los tripulantes se comunicaron con Mar&Pesca y reconstruyeron lo ocurrido.

“Estábamos limpiando el barco. Él fue a tirar una defensa de babor y no regresaba. Cuando un compañero se dio cuenta de que faltaba uno, avisó al capitán y dimos vuelta para buscarlo”, relataron.

Cristian Rodríguez se encontraba en la proa y alcanzó a divisar a Sotelo en el agua. El buque regresó sobre el trayecto que había recorrido y aproximadamente 500 metros atrás lograron encontrarlo. Habían transcurrido cerca de diez minutos desde la caída.

Solo en el agua y viendo alejarse al barco

Sotelo tiene 45 años, es oriundo de Bella Vista, Corrientes, y sus compañeros lo conocen como “Gallo”. Es un hombre de muy buen estado físico, pero reconoce que durante aquellos minutos sintió miedo y llegó a pensar que no iba a sobrevivir.

Desde el agua gritaba y silbaba tratando de llamar la atención. El barco, sin embargo, seguía alejándose. Consiguió quitarse las botas porque sentía que le hacían peso y se mantuvo a flote gracias al chaleco salvavidas que llevaba colocado. La situación cambió cuando alcanzó a ver que el Argenova XXVI comenzaba a virar.

Sotelo comprendió inmediatamente que habían advertido su ausencia y regresaban a buscarlo. Después de varios minutos de desesperación, se quebró al ver que el barco volvía hacia él. Ya sabía que sus compañeros lo estaban buscando.

Una maniobra que terminó con Sotelo nuevamente a bordo

Con el hombre localizado, comenzó la maniobra de aproximación y rescate hasta que finalmente la tripulación consiguió subirlo nuevamente al Argenova XXVI. Sotelo estaba sano y salvo.

Ya sobre cubierta, sus compañeros lo asistieron, comenzaron a secarlo y comprobaron que se encontraba en buenas condiciones. Fue recién entonces, rodeado otra vez por la tripulación, cuando dimensionó lo que acababa de pasar. Contó que en ese momento sintió que había vuelto a nacer.

“Fue una desgracia con suerte”

El jefe de Operaciones de Argenova, Ramón “Moncho” Leyenda, resumió lo sucedido como “una desgracia con suerte”. En diálogo con Mar&Pesca confirmó que pudo hablar telefónicamente con Sotelo después del rescate y que el marinero ya se encontraba recuperado.

Leyenda puso especialmente el acento en la necesidad de continuar realizando ejercicios y reforzando las maniobras de rescate a bordo. Lo ocurrido, señaló, demuestra la importancia de que las tripulaciones estén preparadas para responder ante una emergencia de estas características.

También quedó nuevamente expuesto el valor del chaleco salvavidas. Sotelo pudo mantenerse a flote durante los minutos que permaneció en el agua mientras sus compañeros regresaban a buscarlo.

El Argenova XXVI continúa rumbo a Puerto Deseado. Cuando llegue a puerto, para “Gallo” terminará la campaña y comenzará su descanso.

La rápida reacción de sus compañeros permitió advertir la emergencia, dar vuelta el barco y encontrar a Sotelo unos 500 metros atrás. Cerca de diez minutos después de caer al mar, el marinero estaba nuevamente a bordo. Un rescate que llegó a tiempo y permitió que todos regresaran a puerto.

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