jueves 20 de agosto de 2026 - Edición Nº5307

Noticias | 20 ago 2026

A 24 años del naufragio del Don Víctor, el recuerdo de Miguel Cabral sigue vivo

El 19 de agosto de 2002 el pesquero, que había zarpado desde Rawson, desapareció con toda su tripulación. Veinticuatro años después, María Ayelen recuerda a su padre, Miguel Cabral, uno de los marineros que nunca regresaron. El paso del tiempo no borró la ausencia ni el recuerdo de aquellos hombres de mar.


Hay fechas que para algunas familias nunca terminan de quedar atrás. Cada 19 de agosto, el naufragio del Don Víctor vuelve a la memoria y con él los nombres y las historias de los marineros que salieron a trabajar y nunca regresaron.

Han pasado 24 años desde aquel 19 de agosto de 2002. El pesquero había zarpado desde el puerto de Rawson y el mar terminó llevándose al barco y a toda su tripulación.

Entre aquellos hombres estaba Miguel Cabral.

Su hija, María Ayelen, lo recuerda hoy con palabras sencillas, pero atravesadas por una ausencia que el tiempo no consiguió borrar.

“Aunque el mar no nos devolvió nada de ellos, el tiempo no apaga la memoria ni el amor”, expresa al cumplirse un nuevo aniversario.

En esa frase está resumida buena parte de estos 24 años. Porque no hubo regreso ni despedida. Quedaron las familias, los recuerdos y una ausencia que fue aprendiendo a convivir con el paso de los años, pero que nunca desapareció.

Para María Ayelen, este aniversario tiene inevitablemente el rostro de su papá. Pero su recuerdo también alcanza a cada uno de los compañeros que compartieron aquella última navegación.

“A mi papá y a todos sus compañeros: no los olvidamos. Un abrazo al cielo para ellos y mi acompañamiento a las familias que compartimos esta misma espera y este mismo dolor”, señala.

El Don Víctor forma parte de esas historias dolorosas que dejó la actividad pesquera patagónica. Detrás del nombre de un barco y de la palabra naufragio quedaron familias que esperaron noticias, hijos que crecieron sin sus padres y seres queridos que debieron aprender a convivir con una despedida que nunca pudieron tener.

Hoy, 24 años después, María Ayelen vuelve a nombrar a Miguel Cabral.

Y quizás esa sea una de las formas más profundas de mantenerlo cerca: decir su nombre, recordar que fue un hombre que salió al mar a trabajar y que detrás de aquel marinero había un padre, una hija y una familia que todavía lo lleva consigo.

Miguel Cabral y sus compañeros no regresaron aquel 19 de agosto de 2002. Veinticuatro años después, siguen regresando en la memoria de quienes los amaron.

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