Dos trabajadores muertos en menos de tres meses en el mismo barco. El fallecimiento de Alejandro Silva, de 53 años, suma un segundo episodio fatal a bordo del Cabo Vírgenes, el fresquero de Red Chamber Argentina que en julio ya había registrado la muerte del marinero Eduardo Morales.
Silva, oriundo de Puerto Madryn, sufrió el accidente el martes 13 de octubre, cuando el buque operaba a unas 200 millas náuticas al nordeste de Puerto Deseado. Quedó aprisionado por un portón del aparejo de pesca y, aunque permaneció consciente durante los primeros momentos, su estado se agravó progresivamente.
El trabajador murió antes de que pudiera concretarse su evacuación en helicóptero. El pesquero había zarpado de Puerto Madryn el 4 de octubre para operar sobre merluza común.
Una evacuación que no llegó a concretarse
Tras el accidente, el capitán se comunicó con la estación costera de Comodoro Rivadavia y se inició una consulta médica por radio. Silva presentaba fuertes dolores y vómitos, por lo que se impartieron indicaciones para asistirlo mientras se seguía su evolución.
En una comunicación posterior, el responsable del buque informó que el marinero había perdido el conocimiento, aunque conservaba signos vitales. La médica que intervenía recomendó activar la aeroevacuación, una decisión respaldada por otro profesional consultado.
Con el traslado autorizado, se indicó al capitán que navegara hacia Puerto Deseado para facilitar el encuentro con la aeronave. Prefectura desplegó el helicóptero Dauphin PA-43, con una médica a bordo, y el avión PA-25 como apoyo.
Mientras el helicóptero se dirigía hacia el fresquero, el capitán comunicó que ya no lograban detectar el pulso de Silva. A las maniobras de reanimación cardiopulmonar se sumó el uso del desfibrilador disponible a bordo, bajo indicación médica.
Los intentos no dieron resultado. El fallecimiento fue comunicado cuando la aeronave todavía se aproximaba al barco y el operativo de evacuación quedó sin efecto.
El antecedente de julio
El 23 de julio, Eduardo Morales, de 50 años y oriundo de Sierra Grande, había muerto tras caer al mar mientras trabajaba en el mismo fresquero. Su cuerpo fue recuperado durante el operativo de búsqueda.
Los mecanismos de ambos hechos fueron diferentes: Morales cayó al agua y Silva quedó atrapado por un portón del equipo de pesca. El punto en común es el Cabo Vírgenes, donde dos tripulantes perdieron la vida durante sus tareas en menos de tres meses.
Qué deberá esclarecer la investigación
La muerte de Silva fue comunicada a la auxiliar fiscal federal Romina Mariana Cerezo, con asiento en Caleta Olivia. Tras el deceso, se autorizó al pesquero a modificar su rumbo hacia Puerto Madryn, su puerto de asiento.
La toma de testimonios y las pericias deberán reconstruir cómo quedó aprisionado el trabajador, qué ocurrió durante las tareas de pesca y cuál fue la causa de su muerte. De esas actuaciones dependerá la determinación de las eventuales responsabilidades en el accidente.