El inicio de la temporada de langostino en aguas provinciales de Chubut deberá esperar. Los resultados preliminares de la prospección, con rendimientos por debajo de lo esperado, llevaron a las autoridades pesqueras a postergar la apertura de la zafra 2026/2027 y a fijar una nueva instancia de evaluación para noviembre.
La decisión fue confirmada por el secretario de Pesca de Chubut, Diego Brandán, luego de analizar los primeros datos obtenidos en el caladero. La escasez de capturas encendió señales de alerta sobre la disponibilidad del recurso y su capacidad para sostener una temporada que involucra a unas 90 embarcaciones habilitadas.
De esta manera, la flota deberá aguardar antes de iniciar la actividad comercial. La prioridad, según el criterio de la autoridad pesquera, será determinar si existen concentraciones suficientes de langostino para garantizar una explotación viable.
Una nueva prospección, prevista para noviembre
Mientras se aguarda el informe técnico definitivo de la actual campaña, la Secretaría de Pesca trabaja sobre un nuevo calendario de evaluación. La intención es realizar una prospección de dos jornadas alrededor del 10 de noviembre, con el objetivo de comprobar si mejoraron las condiciones del recurso en aguas provinciales.
El relevamiento se concentraría inicialmente en la zona norte, entre los paralelos 43° y 44° de latitud sur, mientras que los sectores ubicados más al sur quedarían fuera de esta primera etapa.
La nueva prospección será determinante para conocer la evolución de la biomasa y establecer si las condiciones permiten avanzar hacia la apertura de la temporada. Hasta entonces, la actividad comercial permanecerá demorada y el sector pesquero seguirá atento a los resultados de las evaluaciones.
Expectativa en el sector pesquero
La postergación genera incertidumbre en toda la cadena productiva vinculada al langostino, desde las empresas armadoras y las tripulaciones hasta las plantas de procesamiento y los servicios portuarios de Rawson.
El retraso en el inicio de la zafra obliga a reprogramar la actividad y mantener en suspenso las expectativas de un sector que depende de la disponibilidad del recurso y de la posibilidad de sostener niveles de captura económicamente viables.
El escenario también vuelve a poner en primer plano la discusión sobre los tiempos de apertura de la temporada y la necesidad de compatibilizar las demandas operativas de la industria con la situación biológica del langostino.
Por ahora, la fecha de inicio sigue sin definirse. La próxima evaluación, prevista para noviembre, será clave para determinar si el recurso presenta una evolución favorable o si será necesario prolongar la espera antes de habilitar la actividad comercial.